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Salud

La temperatura de las bebidas y su salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó de que ingerir bebidas muy calientes puede provocar cáncer de esófago y agregó que no se han encontrado evidencias de que consumir café o mate tibio pueda ser cancerígeno.

«Los resultados muestran que ingerir bebidas muy calientes probablemente causa cáncer en el esófago y que es la temperatura, y no las propias bebidas, las que parecen responsables», señaló en un comunicado Christopher Wild, director de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, en inglés), que depende de la OMS.

Esa es la principal conclusión del trabajo de 23 científicos designados por la IARC para analizar las posibles consecuencias cancerígenas de consumir café, mate y bebidas calientes.

Los expertos avisan de que sus conclusiones se basan en «evidencias limitadas» extraídas de estudios sobre las consecuencias epidemiológicas que vinculaban el consumo de bebidas calientes con el cáncer de esófago.

«Estudios en China, Irán, Turquía y Suramérica, donde tradicionalmente se bebe té y mate muy caliente (a unos 70 grados centígrados) han mostrado que el riesgo de cáncer de esófago aumenta en función de la temperatura de la bebida», agregó la IARC.

El organismo precisó, no obstante, que fumar y beber alcohol son las principales causas del cáncer de esófago, «especialmente en muchos países con altos ingresos».

El cáncer de esófago es una de las ocho formas más habituales en las que esa enfermedad se manifiesta en todo el mundo y es responsable de unas 400.000 defunciones al año, es decir, en torno al 5 % del total de las muertes por cáncer.

«Se desconoce la proporción en que en los casos de cáncer de esófago puedan estar relacionadas con el consumo de bebidas muy calientes», precisó ese centro de investigación vinculado a la OMS.

Respecto al café, clasificado como «posiblemente cancerígeno para los humanos» desde 1991, los expertos consideraron que su ingesta a temperaturas no muy elevadas no representa un riesgo evidente de cáncer en las personas.

«El amplio número de pruebas actualmente disponibles ha llevado a una reevaluación de la carcinogenicidad del café bebido», subrayó la IARC tras revisar «más de 1.000 estudios en humanos y animales».

En concreto, muchos de esas investigaciones compiladas por sus científicos demuestran que el café no está asociado al cáncer de páncreas, mama y próstata, mientras que se hallaron «riesgos reducidos» relativos a las dolencias de hígado y útero.

«Para más de otros 20 tipos de cáncer, no se encontraron evidencias concluyentes», precisaron.

En rueda de prensa desde Lyon, donde tiene su sede del IARC, los responsables de ese organismo puntualizaron que no se puede establecer que no exista riesgo alguno de cáncer por beber café, sino que no hay elementos que permitan asociarlo con la enfermedad por sí solo.

Lo mismo ocurre con la cafeína, que es «solo uno de los elementos» presentes en el café, de igual modo que tampoco se puede asegurar que quienes no toman café tengan menos posibilidades de sufrir un cáncer que quienes sí lo consumen.

Ese organismo también se pronunció específicamente sobre el mate, infusión tomada especialmente en Argentina, Bolivia, Chile Paraguay y Brasil, cuyo consumo frío tampoco tiene relación con el cáncer.

«El mate frío no tiene efectos cancerígenos en experimentos con animales o estudios epidemiológicos», destacó esa institución, que agregó que «beber mate a temperaturas que no sean muy calientes no es clasificable como cancerígeno para los seres humanos».

El año pasado, precisamente por estas fechas, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (que depende de la OMS) puso en alerta el mundo al informar que ingerir bebidas muy calientes podría causar cáncer en el esófago y que el responsable no sería el tipo de bebida, sino la temperatura; descartando así que preparados como el mate y el café tengan alguna relación con esta terrible enfermedad.

Las bebidas muy calientes causan irritación y si son consumidas de forma continua, esa irritación se convierte en una inflamación crónica del tejido del esófago. Al intentar reparar el daño, el organismo genera una proliferación celular que incrementa la producción de mutaciones cancerígenas.

¿Este tipo de cáncer es muy peligroso?

El problema con este tipo de cáncer es que no suele ser identificado en su etapa inicial. Síntomas como las dificultades para tragar alimentos aparecen cuando el tumor cancerígeno tiene entre 3 o 4 centímetros.

Caliente, pero no hirviendo

Tomar algo caliente puede ayudar, por ejemplo, a relajarse, aliviar los efectos de un resfriado o disminuir los dolores menstruales. Además, mejora la digestión y es ideal para entrar en calor, sobre todo en esta época del año, cuando el frío es intenso. Lo importante es que la temperatura del agua no dañe nuestro cuerpo y que tomar bebidas excesivamente calientes no se convierta en una costumbre.

FuenteEl Mundo

Tomar café o té MUY CALIENTE es MUY PELIGROSO

¿Estás acostumbrado a beber café o té a una temperatura muy elevada? Pues, ojo, porque puede provocar cáncer de esófago.

Aunque en invierno siempre nos apetece tomar las bebidas más calientes, no hay que pasarse. De hecho, aparte del riesgo de quemarnos, ahora hay uno más inquietante. Según un estudio del Chino Kadoorie Biobank, un organismo que investiga sobre las enfermedades que más afectan a la población del país asiático, el consumo de café o de té caliente puede multiplicar por cinco la posibilidad de tener un cáncer de esófago, siempre que vaya relacionado con el consumo de alcohol y de tabaco.

El cáncer esofágico ya se había relacionado con el consumo de alcohol y tabaco en el pasado, pero ahora se ha descubierto que las bebidas calientes agravan esta situación. El problema con estas bebidas tan calientes es que afectan la mucosa, haciéndola más sensible a los efectos del tabaco o del alcohol, carcinógenos conocidos. Investigaciones anteriores ya habían sugerido que las quemaduras por beber líquido caliente en el tubo del esófago podrían aumentar el peligro de otros factores de riesgo.

La investigación arrojó estos resultados después de que los científicos siguieran la evolución de 456.155 participantes de entre 30 y 79 años durante nueve años.

«En comparación con los participantes que bebían té menos de una vez y consumían menos de 15 gramos de alcohol al día, los que bebían té caliente y 15 gramos o más de alcohol diariamente tenían el mayor riesgo de cáncer de esófago», explicó el doctor Canqing Yu, uno de los responsables del estudio. «Abstenerse de tomar té o café muy calientes podría ser beneficioso para prevenir el cáncer de esófago en personas que beben alcohol en exceso o fuman», señaló Yu.

Sin embargo, no se trata de demonizar el consumo de café y de té, sino de tomarlos menos calientes. Por otro lado, hay que recordar que estos efectos adversos se dan combinados con el consumo excesivo de alcohol y tabaco. Por tanto, si uno no fuma y bebe poco o nada resultará mucho más difícil que desarrolle un cáncer de esófago. Si, además, toma el café o el té a temperaturas moderadas, mejor que mejor.

FuenteEl País

Té y café

Temperatura y sabor

¿Por Qué un gusto de la cerveza mejora si viene del refrigerador y una cerveza caliente prueba amargo? ¿Por Qué es el vino rojo de Burdeos mejor bebido en la temperatura ambiente? ¿Y qué causa esa sensación de gusto única del helado?

Los Investigadores de la sección de la Fisiología del Katholieke Universiteit Lovaina (K.U.Leuven, Bélgica) han descubierto, así como sus colegas Japoneses y Americanos, cómo afecta la temperatura a la sensibilidad de nuestro sentido del gusto.

¿Sabías que el sentido del gusto y su sensibilidad se ven afectados por diferentes factores?

La temperatura es una de las causas que afectan a la manera en que percibimos el sabor de los alimentos, por ejemplo, cuando empezamos a beber o comer algo que está caliente y cuando lo terminamos que ya está frío, la intensidad del sabor varía durante el propio proceso de digestión.

Así, no debemos sorprendernos si un mismo alimento nos produce sensaciones diferentes dependiendo de la temperatura a la que lo tememos, aunque también es cierto que depende en gran medida del tipo de comida.

Así lo pone en relieve un estudio reciente llevado a cabo en la Universidad de Brock de Canadá por el Dr. Gary Pickering. Según su investigación, los cambios en la temperatura afectan a la intensidad y duración del sabor de los alimentos agrios, amargos o astringentes, pero no al de los dulces:

– La intensidad y duración de los alimentos astringentes se intensifica con un incremento de la temperatura.

– En los amargos, el frío aumenta su amargor y disminuye la duración de la sensación.

– En los agrios, la intensidad y la duración, aumentan con la temperatura.

– La intensidad del sabor de los alimentos dulces no se modifica con la temperatura, aunque el frio si retrasa el tiempo necesario para alcanzar su intensidad máxima de sabor.

Por otro lado, el estudio sugiere que entre el 20% y el 30% de las personas obtiene una experiencia de sabor sin ingerir comidas o bebidas, simplemente calentando o enfriando pequeñas partes de la lengua. Estas personas son conocidas como ‘thermal’ tasters, y parece ser que perciben el sabor de los alimentos de forma más intensa que otros individuos.

El estudio se llevó a cabo con 74 personas seleccionadas entre la Universidad de Brock y la localidad de St. Catharines, cercana a la propia universidad. Entre ellas, se encontraban los llamados “termal tasters”, los “super tasters” (personas particularmente sensibles a los gustos en general) y los “regular tasters” que somos la mayoría de las personas.

Durante las tres sesiones del estudio, los participantes probaron soluciones dulces, ácidas, amargas y astringentes, a una temperatura entre 5˚C y 35˚C.

Fuentes: Ciencia y salud; Science Daily Diciembre 15, 2005

¿Cómo trabaja el reconocimiento del gusto?

La Gente puede distinguir cinco gustos básicos: agrio, dulce, salado, amargo, y umami (el término Japonés para “caldo”como “el gusto encontrado hacia adentro”, por ejemplo, la carne y los quesos maduros). La sensación del gusto ocurre en las papilas gustativas en nuestra lengüa. Estos sensores contienen los receptores del gusto, con celulas especializadas capaces de reconocer las moléculas dulces, amargas, y del umami del gusto en comida y bebidas. Cuando las moléculas del gusto tocan los receptores del gusto, los canales microscópicos – llamados TRPM5 – se abre la membrana celular de las papilas gustativas. Esto causa una señal eléctrica en las papilas gustativas que viaje al cerebro vía las fibras de nervio, donde se traduce a una sensación de gusto específica.

Los Fisiólogos de la universidad de Lovaina han descubierto que este canal Trpm5 en nuestras papilas gustativas es altamente sensible a los cambios en temperatura.

A 15ºC el canal se abre apenas, mientras que a 37ºC su sensibilidad es más de 100 veces más alta.

Al calentar la comida o el líquido que llega a la boca, provoca una reacción mucho más fuerte en el TRPM5, y así la señal eléctrica enviada al cerebro es mucho más fuerte. Por ejemplo, el gusto dulce del helado será percibido solamente cuando se calienta y se funde en la boca. Si usted sirve el mismo helado caliente, la reacción de TRPM5 en sus papilas gustativas es mucho más intensa y el gusto del helado fundido es mucho más dulce.

De Acuerdo con estas conclusión, los investigadores de K.U. Leuven ahora concluyen en que por naturaleza el TRPM5 miente en base a la temperatura debido a la sensibilidad de nuestro sentido del gusto. Esto también fue confirmada en experimentos en ratones: las reacciones del gusto aumentaron dramáticamente cuando la temperatura de las bebidas dulces fue aumentada de 15°C a 37°C. La sensibilidad del gusto dulce fallaba totalmente debido a la temperatura en los ratones genéticamente alterados que no produjeron el canal Trpm5.

Esta investigación ha revelado que las substancias químicas como el Trpm5 influyen en el funcionamiento para suprimir gustos desagradables, por ejemplo, o explorar experiencias totalmente sin precedentes y nuevas del gusto.

Finalmente, estos resultados proporcionan una explicación para un experimento psicofísico bien conocido, por el que las personas experimentan sensaciones de gusto apenas calentando las partes específicas de la lengüa. Los investigadores de Lovaina atribuyen este fenómeno a una activación directa de TRPM5 en las papilas gustativas. De hecho, a temperaturas más altas la sensibilidad de TRPM5 aumenta a tal grado que se activa en ausencia de las moléculas del gusto, llevando a una señal errónea del “gusto térmico” al cerebro.

Fuente: http://www.kuleuven.ac.be/

Conclusiones

Un mismo alimento tiene un sabor distinto en función de la temperatura a la que se consuma.  Aunque parezca muy evidente, expertos de la Universidad Católica de Lovaina, explican que cuanto más caliente es la temperatura de la comida que ingerimos más intensa es la señal eléctrica que recibe el cerebro sobre él, lo que concluye en una percepción realzada del sabor.

Aun así, advierten que la percepción del gusto disminuye cuando la temperatura de la comida es superior a los 35ºC, posiblemente debido al hecho que la sensación de quemazón en la lengua enmascara los matices gustativos.

Esta reacción actúa como advertencia por parte del organismo al hacernos notar que podemos hacernos daño y es por ello que dejamos de prestar atención al sabor para “ocuparnos” de la sensación de quemadura. Incluso la temperatura de nuestra lengua también provoca que un mismo alimento sepa de forma distinta. Científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, descubrieron que si se calienta la parte frontal de la lengua se puede generar una mayor sensación de dulzura, mientras que si se enfría evoca un sabor agrio o salado.

Debido a estos efectos que la temperatura provoca en el sabor de los alimentos, se ha recomendado degustar los alimentos a temperatura ambiente, a unos 25ºC, para que sus propiedades organolépticas no se vean afectadas y se realce todo su sabor.

Té y café

¿En qué afecta el agua hirviendo al té?

Se dice que el té, es mucho mejor si se lo prepara con el agua sin hervir, seguramente habéis visto en varias publicaciones tanto que para el té hace falta agua hirviendo como que se debe evitar. Pero, ¿en qué afecta la temperatura del agua para que la bebida sea correcta o no? ¿Por qué es importante la temperatura del agua al hacer té?

Si eres bebedor habitual de té, te habrás preguntando por qué se da tantas vueltas alrededor de la temperatura del agua. Muchos insisten en que el agua para el té jamás tiene que llegar a hervir y tienen su parte de razón en esta cuestión. Pero, ¿qué es lo que sucede para que el agua no tenga que alcanzar los 100 grados centígrados? En primer lugar es una cuestión que proviene de la física. El agua, cuando entra en estado de ebullición, empieza a perder oxígeno. Por consiguiente, ya no se puede hablar de que la composición del agua sea la misma una vez que entró en hervor. Está claro que el agua a 100° centígrados o más no hará que las propiedades del té sean diferentes, pero sí el sabor y el resultado final de la infusión en general.

Para empezar, el té en cualquiera de sus variedades se prepara en formato de infusión. Para esto, el agua no debe llegar a la temperatura de hervor, o al menos, la hierba en cuestión, que se quiera infusionár, no debe ser sometida a ebullición, en cuyo caso, se estaría convirtiendo en una tisana. Es por esto que cada clase de té tiene una temperatura de agua aproximada, que es la que supuestamente hace que ofrezca sus mejores características de sabor, aroma y demás.

Té verde: La temperatura ideal del agua, debe rondar los 70-80°C y el tiempo de o infusión debe ser de 1-2 minutos.

Té Negro: La temperatura del agua debe rondar los 95°C y el tiempo de infusión recomendado es de 4-6 minutos.

Té Blanco: Lo ideal es conseguir una temperatura del agua de 80-85°C. El tiempo de infusión debería ser de entre 4-6 minutos.

Té Rojo: El tiempo de infusión es de 3-5 minutos y la temperatura del agua debe ser de 95°C en lo posible.

Té Azul: La temperatura del agua debe estar entre 75-80°C y el tiempo de cocción/infusión entre 2-3 minutos.

Infusiones y Tisanas: La temperatura ideal del agua debe ser de 100°C y el tiempo de cocción tiene que bordear los 8-10 minutos.

Rooibos: La temperatura ideal del agua debe bordear los 100°C y el tiempo de infusión debe ser entre 7-10 minutos.

Esto también varía de acuerdo a las culturas. Los ingleses, por ejemplo, beben el té mucho más caliente y a veces emplean agua hirviendo. En oriente, por el contrario, lo preparan mucho más suave, respetando las temperaturas que ellos consideran idóneas.

Si te ha sucedido que el agua está demasiado caliente, lo ideal sería que la dejes reposar unos minutos hasta que tome la temperatura adecuada sin olvidar taparlo para no perder aroma. No todos tenemos termómetros así que es algo que puedes calcular intuitivamente o bien metiendo el dedo limpio en la taza, si lo soportas, lo puedes beber.

Una observación, cuanto más repose el té en el agua, más fuerte saldrá de sabor la infusión, hay que tener cuidado de no pasarse o el té se agriará, procure quitar el canasto o la bolsa de té una vez pasado el tiempo de infusión recomendado.

Leer más en: http://te.innatia.com/c-preparar-te/a-en-que-afecta-el-agua-hirviendo-a-la-preparacion-del-te-9039.html

Té y café

Cómo catar un té o café

Para catar un café

En esta primera entrada de blog he querido adentrarme un poco en la manera correcta de catar un café, ya que los españoles apreciamos tanto ésta bebida y en general prácticamente en todo el mundo, me he dirigido a la web especializada en cafés del Centro de Información café y salud cicas.es. Nos indican que lo primero de lo que debemos ser conscientes es de conocer las variables que definen a nuestro café.

Variables que influyen en la elaboración del café

En los anuncios se nos ha hecho creer que la variedad de café empleado es lo más importante en la elaboración de una taza de café, pero es sólo de una de las cuatro variables que influyen sobre la elaboración de la taza de café perfecta. A estas cuatro variables se les denomina “las 4 M”, y son: Materia Prima, Molido, Maquina y Mano.

Materias primas

Café: La óptima es la variedad o blend de café que más se ajuste a nuestros gustos: mayor o menor acidez, mayor o menor cuerpo, más o menos amargo, etc.

Agua: El H2O representa el 97% de una taza de café, por lo que cualquier sabor extraño repercutirá directamente en la taza. El agua debe ser de una calidad y una pureza óptima.

Molido: Para que el café conserve todas sus propiedades organolépticas y que pierda el menor número posible de compuestos volátiles se recomienda moler el café justo antes de que sea consumido. El grado de molido variará además en función del tipo de cafetera utilizado, así por ejemplo el grado de molido para el café expresso es más fino que para la cafetera de filtro (intermedio) y émbolo (grueso). Cuanto más rápido pase el agua a través del café el grano ha de ser más fino.

Máquina: El sistema que permite una extracción más concentrada de las cualidades del café es la máquina expresso, sin embargo en función de cómo nos guste tomar el café elegiremos un tipo de cafetera u otro. Asi por ejemplo, la cafetera moka o italiana prepara un café fuerte, de mucho cuerpo muy al gusto español, mientras que la cafetera de filtro o melita prepara un café mucho más suave y aromático como se acostumbra en América del norte.

Mano: La mano del hostelero resulta imprescindible a la hora de servir y presentar un café. El café nunca se debe dejar hervir, se procura tomarlo caliente y recién hecho. Ademas debe ser servido en taza de porcelana o gres, que si es posible se ha de calentar previamente si tenemos tiempo suficiente para tomarlo, hay que puntualizar que la temperatura de preparación siempre será mayor que la de consumo, por lo general, la máquina de expresso entrega un café a unos 80˚C (esto puede variar según la marca y calibración), pero se recomienda no beber nada por arriba de los 65˚C, de lo contrario nuestras papilas gustativas sufren daño que no nos permitirá degustar correctamente las tonalidades del café.

Condiciones ideales para preparar un café expresso

Cantidad café molido: 7 gr.

Temperatura del agua: 88 ºC ± 2 ºC

Temperatura de la taza: 36 ºC

Temperatura del café: 60 ºC ± 3 ºC

Presión del agua: 9 bar ± 1bar

Tiempo de extracción: 25 seg ± 5 seg

Cantidad de agua: 30 ml. ± 5 ml.

Viscosidad a 45º C > 1,5 mPa s

Lípidos totales > 2 mg/ml

Cafeína > 100 mg / taza

Determinados por INEI (Instituto Nazionale Espresso Italiano)

Consejos prácticos de cómo preparar una buena taza de café

1. Escoja un café de calidad que se adapte a su gusto, en grano y recién tostado.

2. Use agua mineral.

3. Cómprelo en pequeñas cantidades y no lo guarde más de una semana.

4. Conserve los granos en un recipiente hermético, de vidrio o porcelana, y colóquelo en la nevera porque a baja temperatura los aromas se pierden menos.

5. Moler el grano justo antes de la preparación del café, adaptándose al grado de molido que convenga según la cafetera empleada.

6. Asegurarse del buen estado de la cafetera y demás utensilios a utilizar.

7. Caliente el agua y retírela del fuego antes de que hierva, aunque esto es relativo ya que la temperatura de ebullición varía de acuerdo a la altitud, es decir, a nivel del mar hervirá a 100˚C y a 600m hervirá a 95˚C, hay que averiguar a que temperatura hierve en nuestra localización y ajustar los parámetros, pero ante la duda, lo mejor es usar un termómetro sonda de cocina.

8. Cuente una cucharada sopera de café molido por taza, más o menos llena, según el gusto de cada uno para el expresso, si es para la de filtro o para hervir, se recomienda añadir una más.

9. Para que la crema del café expreso se mantenga, debemos calentar la taza y que ésta sea de cerámica y con forma cónica con la base más estrecha que la boca.

10. Servir el café recién hecho y templarlo inmediatamente para percibir todas las propiedades del café, y mientras tanto comience a disfrutar de su aroma y el calor de la taza en las manos.

11. Una vez que nos aseguramos de estar por debajo de los 65˚C, beba a sorbos pequeños y respire profundo con cada sorbo paseándolo por toda la boca antes de tragar.

Condiciones ideales para preparar un café expresso

Cantidad café molido: 7 gr.

Temperatura del agua: 88 ºC ± 2 ºC

Temperatura de la taza: 36 ºC

Temperatura del café: 60 ºC ± 3 ºC

Presión del agua: 9 bar ± 1bar

Tiempo de extracción: 25 seg ± 5 seg

Cantidad de agua: 30 ml. ± 5 ml.

Viscosidad a 45º C > 1,5 mPa s

Lípidos totales > 2 mg/ml

Cafeína > 100 mg / taza

Determinados por INEI (Instituto Nazionale Espresso Italiano)

Consejos prácticos de cómo preparar una buena taza de café

1. Escoja un café de calidad que se adapte a su gusto, en grano y recién tostado.

2. Use agua mineral.

3. Cómprelo en pequeñas cantidades y no lo guarde más de una semana.

4. Conserve los granos en un recipiente hermético, de vidrio o porcelana, y colóquelo en la nevera porque a baja temperatura los aromas se pierden menos.

5. Moler el grano justo antes de la preparación del café, adaptándose al grado de molido que convenga según la cafetera empleada.

6. Asegurarse del buen estado de la cafetera y demás utensilios a utilizar.

7. Caliente el agua y retírela del fuego antes de que hierva, aunque esto es relativo ya que la temperatura de ebullición varía de acuerdo a la altitud, es decir, a nivel del mar hervirá a 100˚C y a 600m hervirá a 95˚C, hay que averiguar a que temperatura hierve en nuestra localización y ajustar los parámetros, pero ante la duda, lo mejor es usar un termómetro sonda de cocina.

8. Cuente una cucharada sopera de café molido por taza, más o menos llena, según el gusto de cada uno para el expresso, si es para la de filtro o para hervir, se recomienda añadir una más.

9. Para que la crema del café expreso se mantenga, debemos calentar la taza y que ésta sea de cerámica y con forma cónica con la base más estrecha que la boca.

10. Servir el café recién hecho y templarlo inmediatamente para percibir todas las propiedades del café, y mientras tanto comience a disfrutar de su aroma y el calor de la taza en las manos.

11. Una vez que nos aseguramos de estar por debajo de los 65˚C, beba a sorbos pequeños y respire profundo con cada sorbo paseándolo por toda la boca antes de tragar.

Como catar un café

A la hora de hacer una cata de café hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

Fragancia y aroma: la fragancia podrá apreciarse a partir del grano tostado y molido, mientras que el aroma se percibe oliendo la infusión.

Acidez: es una cualidad positiva en un café, la expresión de su viveza y personalidad. El café arábica suele a tener mucha más acidez que los robusta al ser cultivados a una mayor altura.

Cuerpo: es la cantidad y calidad de sólidos, las partículas que dan la sensación del café en la boca, la “viscosidad”, “peso” y “grosor” con que la lengua las percibe.

Sabor: se percibe en la boca y es lo que determina la “personalidad” del café. Los sabores son esencialmente: dulce, salado, acido o amargo, los cuales no pueden percibirse simultáneamente ya que el sentido del gusto los percibe a cierta temperatura por lo que se irán captando a medida que nuestra infusión vaya perdiendo el calor.

Sensaciones que producen algunos componentes del café en la boca

Dulce: proteínas y carbohidratos

Salado: Potasio, Fósforo, Calcio

Ácido: Clorogénico, Cítrico, Tartárico, Málico

Amargo: Cafeína, Fenoles, Trigonelina

Retrogusto: la sensación agradable que queda por bastante tiempo después de la degustación de un café.

Muchas gracias por su atención a estos consejos, esperamos sus opiniones y experiencias al probar por su cuenta nuestros consejos.

Té y café

Decálogo para conseguir el té perfecto

1. Tener lista la tetera, que será donde se prepare el té, así como las tazas, platos y cucharas que vayamos a utilizar para servir la bebida. En la bandeja donde pongamos el té, para servirlo, colocar los diferentes complementos que se vayan a utilizar con el té. Azúcar, sacarina, canela y limón, entre otros.

2. La temperatura del agua es fundamental para preparar una buena taza de té. Por lo general no se utiliza agua hervida. Lo ideal es que la temperatura se adecúe en función de la variedad de té que vayamos a preparar, entre 60 y 95 ºC (ver tabla de temperaturas y tés anterior).

3. Antes de verter el agua caliente en la tetera, es conveniente calentar ésta. Para ello, lavaremos la misma con agua caliente, agitaremos la tetera y desecharemos el agua secándola con un paño por fuera.

4. No olvidar que el té es casi 99% agua, de ahí la importancia de la misma. Si tenemos un buen té, pero utilizamos agua de baja calidad, no conseguiremos alcanzar la calidad que buscamos.

5. Colocar dentro de la tetera, una cuchara de té por cada taza que vayamos a preparar.

6. Verter el agua caliente dentro de la tetera.

7. Dejar reposar el agua en función del tiempo que se estime necesario para cada variedad.

8. Tras el reposo, servir el té y endulzar al gusto.

9. Templar nuestra taza de té procurando no beberlo a una temperatura superior a 65°C.

10. Para mantener nuestra tetera en la mejor condición posible, evite utilizarla para preparar otros tipos de bebidas, no utilice jabones agresivos o muy perfumados para lavarla.

Té y café

Temperatura ideal para cada té e infusión

Para los amantes del té y sus variedades es importante saber cómo optimizar los sabores y aromas, y en eso la temperatura de infusión es clave. Aquí te explicamos qué es lo recomendable para cada preparación.

Por tener distintas esencias e ingredientes, cada tipo de infusión y té, tiene su forma de prepararse, a base de una temperatura y tiempo de cocción específicos. Aquí hay algunas indicaciones para las variedades más comunes:

  • Té verde: La temperatura ideal del agua, debe rondar los 70-80°C y el tiempo de infusión debe ser de 1-2 minutos.

  • Té Negro: La temperatura del agua debe rondar los 95°C y el tiempo de infusión recomendado es de 4-6 minutos.

  • Té Blanco: Lo ideal es conseguir una temperatura del agua de 80-85°C. El tiempo de infusión debería ser de entre 4-6 minutos.

  • Té Rojo: El tiempo de infusión es de 3-5 minutos y la temperatura del agua debe ser de 95°C en lo posible.

  • Té Azúl: La temperatura del agua debe estar entre 75-80°C y el tiempo de cocción/infusión entre 2-3 minutos.

  • Infusiones y Tisanas: La temperatura ideal del agua debe ser de 100°C y el tiempo de cocción tiene que bordear los 8-10 minutos.

  • Rooibos: La temperatura ideal del agua debe bordear los 100°C y el tiempo de infusión debe ser entre 7-10 minutos.

Para conocer la temperatura exacta de nuestros tés o infusiones, lo ideal es utilizar un termómetro o calentador de agua con indicador. Si no cuentas con ello, es recomendable dejar reposando el agua destapada una vez hervida durante un minuto por cada 5°C, aunque esta forma de medir no es exacta y se perderá mucho del aroma, de preferencia hay que utilizar un instrumento específico para bajar la temperatura.